
se igualan las temperaturas, mis ganas y mis manos son un glacial.
pero mi hígado manda energía a mi corazón cuando huele tu piel, cuando me besas detrás de la oreja, cuando apoyas tu cabeza en mi tripa y me pongo tensa por si suena. Ésta energía va directa al ventrículo izquierdo y de ahí a todo mi cuerpo y tiembla. pero esta vez el frío me ha pillado por sorpresa y he visto en las facturas un 100% de consumo cuando estás cerca.
y queda demostrado...
...te amo con todo mi hígado.